A pesar de una remontada final, la estrella de los Lakers, Luka Doncic, llevó a Eslovenia a los cuartos de final con una actuación dominante, dejando a la Italia de Pozzecco fuera del torneo.
Hay partidos que se juegan con el alma, y el encuentro entre Italia y Eslovenia en el Eurobasket fue uno de ellos. A pesar del esfuerzo, Italia fue derrotada por 84-77, despidiéndose del sueño europeo. El equipo de Pozzecco luchó con garra, logrando mantener viva la esperanza hasta el final, llegando incluso a estar cerca de darle la vuelta al marcador en el último cuarto (ganado 21-12). Sin embargo, la tarea era ardua, especialmente contra un gigante del calibre de Luka Doncic, autor de 42 puntos, una actuación «alienígena».
El partido se decidió en los dos primeros cuartos, caracterizados por una doble sorpresa: los 30 puntos de Doncic (con 4 triples de 8 intentos) y los escasos 4 puntos de Krampelj, el segundo mejor anotador esloveno. Una brecha que Italia intentó cerrar, especialmente en el tercer cuarto cuando Doncic estaba en el banquillo. No obstante, Eslovenia demostró su fuerza como equipo, con los triples decisivos de Prepelic, Nikolic y Muric que rechazaron el intento de remontada azzurra. La eliminación es aún más dolorosa porque no se debió a una falta de voluntad, tenacidad o calidad. Niang destacó en el último cuarto, logrando contener a un Doncic menos explosivo. Gallinari, celebrado al final del partido, realizó jugadas cruciales, y Fontecchio, con 22 puntos, fue el mejor entre los azzurri. Pero no fue suficiente para seguir adelante. Una verdadera lástima.
¿UN VIDEOJUEGO? LA IRREALIDAD DEL PRIMER CUARTO
El inicio de Italia, con un parcial de 4-0, parecía una clara declaración de intenciones. Pero el ritmo cambió radicalmente cuando Doncic tomó el control, transformando el partido en su propio espectáculo. Un devastador parcial de 0-15 de los eslovenos, adornado con dos triples del as, convirtió el encuentro en una especie de «todos contra Doncic». Ya se sabía desde la víspera que sería una batalla desigual, un «marciano contra el universo azzurro», pero la realidad superó las expectativas. Doncic dominó el primer cuarto no solo con sus 22 puntos, sino con una elegancia, una potencia y una técnica exquisitas que lo hicieron parecer irreal.
Italia, aunque voluntariosa, concentrada y enérgica, pudo hacer poco en defensa, cerrando el primer cuarto con un desventajoso 11-29. La tendencia continuó al inicio del segundo período, pero una breve molestia en el pie de Doncic (que lo mantuvo fuera por casi tres minutos) ofreció a los azzurri la oportunidad de recuperarse. De una desventaja inicial de 19 puntos, Italia comenzó una remontada lenta pero obstinada. Mientras en defensa se hacía lo posible contra Doncic, en ataque Fontecchio, apoyado por un inspirado Niang –un verdadero imán defensivo contra la estrella eslovena–, intentó dar más. El triple de Pajola redujo la diferencia a -7 (38-45), manteniendo a Italia a una distancia razonable (40-50 al descanso).
EL SUEÑO SE ROMPE
Para Italia era fundamental jugar no solo con el corazón sino también con la cabeza. Se esperaba un bajón físico de Doncic después de sus 30 puntos en la primera mitad, y así fue. Además, el equipo de Pozzecco comenzó a reducir el número de pérdidas de balón (habían sido 7 en la primera parte). La combinación de tiros forzados, la grandeza de Niang y Gallinari, y el descanso de Doncic en los últimos 3 minutos del tercer período, presagiaban una posible recuperación. Melli, con un triple estoico, puso el marcador en 47-59, seguido por Fontecchio (50-59), manteniendo viva la esperanza azzurra. Con Doncic en el banquillo, Italia tenía sus cartas para regresar al partido.
Sin embargo, un par de pérdidas de balón y algunos tiros libres fallados revitalizaron a Eslovenia, que, incluso sin Doncic, encontró la «resurrección» en los triples de Prepelic y Nikolic. Con una ventaja de 16 puntos al inicio del último cuarto, el triple de Muric selló el 58-75. Pero esta Italia mostró un corazón inmenso y una voluntad indomable. A 5 minutos del final, Gallinari y el decisivo triple de Melli acercaron a sus compañeros a -6. Veteranos irresistibles. Y a solo 2 minutos del final, Fontecchio redujo la diferencia a un solo punto (77-78). Luego, de nuevo él, Doncic, anotó los tiros libres para el nuevo +3. El último minuto fue emotivo, con Italia buscando desesperadamente la remontada. La tensión era palpable, pero los azzurri ya no lograron anotar más, y Hrovat, en campo abierto, puso el sello final al partido.

