La leyenda del tenis sueca se abre: «Me aturdía con drogas y fiestas; Loredana Berté me salvó».

Sin filtros. Björn Borg, la primera auténtica estrella de rock del tenis y ganador de 11 títulos de Grand Slam, incluyendo seis Roland Garros y cinco Wimbledon consecutivos, desvela en su autobiografía «Battiti» (Rizzoli) no solo sus gloriosos triunfos, sino también los períodos más oscuros y turbulentos de su vida. El ícono relata cómo en 1989, en Milán, se encontró sumido en un abismo de drogas, medicamentos y relaciones destructivas. «Loredana Berté me salvó», confiesa en una reveladora entrevista con La Repubblica. «Le debo la vida. Me encontró inconsciente en la cama, llamó inmediatamente a una ambulancia y en el hospital me practicaron un lavado gástrico».
Su declive, explica Borg, había comenzado mucho antes, en los vibrantes clubes nocturnos de Nueva York, como el mítico Studio 54, donde llegó a conocer a Andy Warhol. «Después llegaron la cocaína, el alcohol y los fármacos. Me aturdía con fiestas incesantes, estaba profundamente deprimido y sufría constantes ataques de pánico», recuerda con franqueza. «Tenía un miedo terrible a la soledad, solapando una relación tras otra. Conocí a Loredana en Ibiza y me mudé a Milán, pero esa ciudad se convirtió en un desastre personal para mí. Ella deseaba tener un hijo, hasta el punto de que llegué a depositar muestras de esperma para inseminación. Sin embargo, para salvarme a mí mismo, comprendí que debía alejarme de ella y de aquel ambiente».

El Inesperado Retiro del Tenis
Respecto a su sorprendente retiro del tenis a los 26 años, una edad en la que muchos apenas están alcanzando su mejor nivel, Borg narra: «Fue una auténtica huida. Después de la dolorosa derrota ante McEnroe en 1981, me encerré en casa, crucé el jardín con una caja de cervezas y decidí que mi carrera había terminado. Ya no sentía ninguna alegría en la cancha, pero paradójicamente, fuera de ella no era nadie».

Análisis sobre Jannik Sinner y el Tenis Italiano
Mirando hacia el presente, Borg ha expresado su interés en entrenar a jóvenes talentos como el estadounidense Shelton y el británico Draper. En cuanto a la estrella emergente Jannik Sinner, el sueco opina: «Ya cuenta con un equipo excelente y una familia muy sólida. Es un atleta serio, determinado y con una ferocidad competitiva admirable, estoy seguro de que ganará muchos más Grand Slams. El único peligro que vislumbro para él es la mala fortuna de sufrir alguna lesión. Pero el tenis italiano, añade Borg, también puede presumir del magnífico revés de Musetti y la profundidad de los golpes de Cobolli, lo que demuestra la gran riqueza de talento que ofrece Italia».

El Doping en el Tenis y la Recuperación Personal
En su libro, escrito en colaboración con su esposa Patricia, Borg aborda con una sinceridad conmovedora sus errores, las pérdidas personales, la enfermedad (incluyendo una operación por cáncer de próstata) y su arduo proceso de reajuste existencial. «Uno no sale indemne de pasar del `gran todo` al `gran vacío`», concluye reflexionando sobre las profundas transformaciones de su vida.
En una entrevista posterior concedida a una televisión sueca, Borg también se refirió al polémico «caso Clostebol» relacionado con Jannik Sinner. Se detuvo, en particular, en el sorprendente regreso de Umberto Ferrara al equipo de Sinner: «Despidió a su preparador físico y luego, una vez que las aguas se calmaron, lo recontrató, lo cual me parece muy extraño. No tengo más información al respecto». Además, el ex tenista ofreció su perspectiva sobre el dopaje, rememorando su propia época: «No quiero dar nombres, pero sé que el dopaje existía. Sin embargo, yo nunca estuve involucrado. Si alguien usa sustancias dopantes, creo firmemente que debería ser descalificado de por vida. Así sabrán a qué atenerse si deciden arriesgarse».

