El evento de UFC programado para el 14 de junio en la Casa Blanca, que incluiría seis peleas y dos combates por el título, generó reacciones encontradas tras su anuncio oficial. Notablemente, el excampeón de dos divisiones de UFC, Jon Jones, no figuraba en la cartelera. Días antes de la revelación del evento, Jones había anunciado su retiro, pero rápidamente revirtió su decisión y volvió a ingresar al grupo de pruebas antidopaje, con la esperanza de participar en la histórica ocasión.
Sin embargo, el CEO de UFC, Dana White, se opuso consistentemente a la inclusión de Jones. En la conferencia de prensa posterior a UFC 326, White reiteró firmemente su postura, declarando: «Jon Jones nunca estuvo ni remotamente en mi mente para pelear en la Casa Blanca». White detalló sus razones, citando principalmente los graves problemas de cadera de Jones, incluyendo artritis y la necesidad de un reemplazo de cadera, lo cual, según White, había sido públicamente evidente en videos que mostraban a Jones con dificultades de movilidad. Subrayó que el retiro anterior de Jones estaba relacionado con estas preocupaciones de salud. White también reveló que, a pesar de que Jones afirmó públicamente estar en negociaciones para la pelea, White ya había informado al abogado de Jones por mensaje de texto que «nunca sucedería».

