La selección de Pozzecco, llevando un brazalete negro en señal de luto por el reciente fallecimiento de Giorgio Armani, superó fácilmente a los modestos chipriotas con un marcador de 89-54, preparándose para el próximo encuentro crucial.

Tras el triunfo sobre España, el entrenador Pozzecco había reafirmado: «Hemos recuperado nuestra identidad». Y Chipre no resultó ser un desafío capaz de minar esta renovada confianza. Los «azzurri» resolvieron el partido con un claro 89-54, una victoria nunca en discusión y la cuarta consecutiva. Este encuentro, aunque fácil, fue útil de cara a los octavos de final del Eurobasket. Se espera el resultado de España-Grecia para definir la posición de Italia en el grupo (primera o segunda), lo que determinará al rival entre Eslovenia e Israel (Israel en caso de primer puesto). El desafío del domingo será muy diferente al de Chipre. Con un brazalete negro en honor a Giorgio Armani, los «azzurri» mostraron una vez más la cohesión necesaria para las próximas fases del torneo. El primer puesto (provisional) en el grupo es un resultado para celebrar.
MÁS ALLÁ DEL MARCADOR
Italia dominó desde el principio, estableciendo una defensa agresiva y capitalizando con un eficaz pick and roll entre Spagnolo y Diouf, lo que llevó a un rápido parcial de 24-6. Por lo tanto, es fundamental mirar más allá del simple resultado para comprender el verdadero potencial del equipo. A pesar de la debilidad del oponente, Gallinari y sus compañeros están definiendo un estilo de juego claramente reconocible: presión constante en ataque, una segunda línea siempre lista para ayudar y una zona defensiva bien protegida. Desde esta perspectiva, incluso el partido contra Chipre sirvió como repaso de las lecciones aprendidas. El camino de Italia hacia la fase eliminatoria ha tenido sus altibajos, es cierto. Pero la victoria sobre España, por cómo se desarrolló, fue la más auténtica y sentida, fruto de un gran corazón. De ahora en adelante, será necesario pulir muchos aspectos. Spagnolo, por ejemplo, cuya contribución es crucial y lo ha sido, pero se permitió algunos momentos de relajación que no serán tolerables en los partidos futuros.

EL ATAQUE
En la fase ofensiva, el sistema de juego es rico en soluciones: espacios bien pensados, el uso del triple como arma punitiva más que como obsesión. Fontecchio, hasta ahora, ha tenido su noche de gloria (39 puntos contra Bosnia), pero necesita mayor continuidad. Italia es capaz de mantener un ritmo de unos 90 puntos, lo que representa una base sólida en caso de un posible encuentro con Eslovenia. Sin embargo, el rendimiento desde la larga distancia es un aspecto delicado. Contra Chipre, y en otras ocasiones, el porcentaje de tiros de tres puntos no ha sido muy bueno (11/38). Si contra los anfitriones de esta fase europea esto puede ser aceptable, de ahora en adelante los porcentajes deberán mejorar. Está claro que el baloncesto de Pozzecco hasta ahora ha sido más eficiente que espectacular. Thompson ya se ha integrado. Procida desea más minutos (y esto es una señal positiva). La capacidad de utilizar a Diouf también desde la media distancia puede aumentar aún más el poder ofensivo de los «azzurri». Y se espera ver en acción a Niang. Italia no es un equipo dependiente de Melli, aunque el capitán siempre ha sido el jugador clave hasta este momento.

LA APORTACIÓN DESDE EL BANQUILLO
El banquillo no solo aporta energía, sino que introduce funciones específicas: rebote ofensivo, penetración vertical para cambiar el ritmo de juego. Esta versatilidad permite a Italia modular sus quintetos sin perder coherencia, una cualidad valiosa contra oponentes que modifican su esquema defensivo. Italia se tomó en serio el partido contra Chipre, y sus jugadores clave brillaron: cuatro en dobles dígitos (Gallinari, Fontecchio, Spagnolo y Diouf). Esto también es una señal alentadora. Dos prioridades para el futuro: mantener siempre activa la transición defensiva y cuidar los bloqueos lejos del balón. En ataque, en cambio, es fundamental mantenerse fiel a su juego, atacando con mayor contundencia. Si esta identidad se mantiene como base y se realizan los ajustes necesarios, partidos como el de España (mucho más que el de Chipre, obviamente) convertirán a Italia en un equipo completo. En cuanto al corazón, ese nunca faltará.

