Dusko Vujosevic, cuyo fallecimiento fue anunciado este miércoles, dejó una huella imborrable en la historia del Partizan. Entre las figuras destacadas vinculadas a su trayectoria se encuentra Joffrey Lauvergne. En 2014, el pívot francés fue nombrado capitán del club serbio, un hito para un jugador extranjero. Fue una decisión audaz que Vujosevic no dudó en tomar.
Profundamente marcado por su experiencia en Serbia, Lauvergne incluso se tatuó el emblema del equipo y había expresado este año su deseo de finalizar su carrera en el Partizan. Lógicamente, tras el anuncio del deceso de su exentrenador, el atleta compartió un conmovedor mensaje en sus plataformas sociales.
«Dusko Vujosevic, usted fue mucho más que un simple entrenador. Fuera de mi familia, usted es la persona que más profundamente me ha influenciado. Me forjó, confió en mí y me ayudó a mejorar, no solo como jugador, sino también como hombre. Le estaré eternamente agradecido. Descanse en paz, General. Nunca lo olvidaré.»

