El equipo de baloncesto de Saint-Quentin (SQBB) encontró grandes dificultades para vencer a un Portel mermado por la ausencia de jugadores clave, logrando la diferencia solo en la segunda mitad del partido. Este hecho subraya la compleja temporada que está viviendo el club en la región de Picardía, donde la sucesión del entrenador Julien Mahé ha demostrado ser un desafío considerable.
Laurent Prache, presidente del club, describe una campaña especialmente turbulenta. Menciona una serie de problemas que han afectado al equipo: un cambio de entrenador, lesiones recurrentes, una huelga de aficionados, la escasez de buenos resultados, la repentina intención de un jugador extranjero de marcharse, un asistente trabajando de forma remota y un entrenador que se ha ido y ha regresado. Además, Prache destaca una falta de cohesión dentro del grupo y tensiones palpables entre algunos jugadores y el cuerpo técnico. Señala que muchos de estos problemas, que ya surgieron en septiembre, persisten y probablemente lo harán hasta el final de la temporada.
Prache reconoce que estas adversidades son parte inherente de la vida de un club, pero esta temporada se siente distinta, como si todas las dificultades se hubieran acumulado simultáneamente. En sus palabras, a veces «parece que los dioses del baloncesto quieren castigarnos», y admite que la situación «es realmente difícil de asimilar».
¿Cuáles son las perspectivas para el futuro?
El presidente se muestra franco respecto a la situación actual: «Hoy debemos ser realistas: tenemos muchas probabilidades de terminar en la 15ª posición». Si esto sucede, el equipo se enfrentará a los playoffs de ascenso, donde intentarán dar lo mejor de sí para superar la fase. La evaluación final de la temporada se realizará en junio, y Prache espera que sea después del 19 de junio, lo que significaría que el equipo ha logrado avanzar significativamente en dichos playoffs.

