La baloncestista Marie Mané vivió una temporada realmente singular, que la llevó desde Gran Canaria, pasando por una breve pero intensa etapa en China, para luego regresar a España con el Hozono Global Jairis, e incluso encontrar tiempo para una concentración con el equipo francés 3×3. Al compartir sus impresiones sobre su paso por la liga china, Mané destacó la extrema exigencia del calendario.
«Era increíblemente intenso. A veces teníamos semanas con cuatro partidos y dos desplazamientos. Y como China es un país inmenso, a veces volábamos ocho horas en avión para un solo partido», comentó Mané. El régimen de entrenamiento también presentaba diferencias significativas respecto al europeo. Bajo la dirección de una entrenadora china, las sesiones eran de una intensidad muy elevada. Sin embargo, Mané observó que los equipos con preparadores europeos (como Frédéric Dusart) gestionaban las cargas de trabajo de manera diferente, con menor volumen, especialmente para las jugadoras extranjeras, quienes suelen tener mayor tiempo en cancha y más responsabilidades.
Marie Mané lamentó la barrera del idioma, ya que nadie en su equipo hablaba inglés. No obstante, confirmó que su estatus de jugadora extranjera era muy valorado. «Realmente somos un poco las ‘estrellas'», afirmó. El único punto negativo que descubrió al llegar fue la limitación de tres extranjeras por equipo, con un máximo de dos simultáneamente en la cancha durante los partidos.
A pesar de estas particularidades, las condiciones generales para las jugadoras foráneas eran excelentes. «Los salarios empiezan en unos 35.000 euros netos al mes. Hay mucho dinero. Viajas en muy buenas condiciones, en clase ejecutiva», explicó Marie Mané, subrayando el alto nivel de vida y las comodidades que se ofrecen a las profesionales extranjeras en el baloncesto chino.

