El incidente en el aeropuerto de Singapur llevó a las atletas a ser retenidas y acusadas de robo, antes de ser puestas en libertad gracias a la intervención diplomática de la Farnesina.
El regreso de las vacaciones posteriores a los Mundiales de Natación para Benedetta Pilato y Chiara Tarantino se convirtió en una experiencia desagradable en el aeropuerto de Singapur. Las dos atletas italianas fueron detenidas por la policía después de ser captadas por las cámaras de seguridad. Poco antes de abordar su vuelo de regreso a Italia, Tarantino supuestamente introducía objetos robados en el bolso de Pilato. Las nadadoras fueron bloqueadas por los agentes, se les retiraron los pasaportes, fueron interrogadas y acusadas de robo, pasando varias horas bajo custodia en espera de que el caso se aclarara.
Intervención de la Farnesina
Tras alertar a la embajada italiana en Singapur e informar al presidente de la federación italiana de natación, Paolo Barelli, la situación se resolvió gracias a la intervención de la Farnesina (Ministerio de Asuntos Exteriores italiano) y del ministro Antonio Tajani. Las jóvenes fueron llevadas a un hotel mientras esperaban su vuelo, recibiendo un permiso especial para embarcar después de dar explicaciones y disculparse por lo sucedido. Ambas nadadoras saldaron el incidente con una advertencia para no repetir tales acciones.
Vacaciones en Bali
Después de los Mundiales de Singapur, que concluyeron el 3 de agosto, Tarantino y Pilato habían estado de vacaciones en Bali junto a sus compañeras Anita Bottazzo y Sofia Morini. Estas últimas también fueron interrogadas y registradas, permaneciendo retenidas hasta que se aclaró todo el asunto y las cuatro nadadoras fueron autorizadas a regresar a Italia. Las atletas aún se encontraban en Singapur, ya que tenían billetes de avión de regreso a Italia desde la ciudad que albergó los Campeonatos Mundiales.

