El partido fue una verdadera batalla, marcada por una primera mitad ofensiva (53-55) seguida de un segundo período donde las defensas tomaron la delantera (34-30). La intensidad era palpable, con dieciséis cambios en el liderato, y el suspense persistió hasta los últimos instantes, con el marcador mostrando 85-85 al inicio del último minuto.
En el «money time», la tensión era máxima. En la penúltima posesión del Real, Facundo Campazzo intentó una incursión en la pintura, pero fue frenado en seco, fallando un tiro difícil. Inmediatamente, Sylvain Francisco atravesó la cancha en contraataque y provocó una falta de Mario Hezonja. Enviado a la línea de tiros libres, Francisco convirtió sus dos lanzamientos, dándole así una ventaja de dos puntos al Zalgiris con solo 3,9 segundos restantes. El intento desesperado de triple de Hezonja rebotó en el aro, sellando la victoria y encendiendo la arena.
Autor de una actuación destacada, Sylvain Francisco finalizó el encuentro con 20 puntos y 5 asistencias. Fue perfectamente apoyado por Nigel Williams-Goss, exjugador del Real, quien contribuyó con 11 puntos y 10 asistencias. Más allá de las actuaciones individuales, la clave de la victoria para el Zalgiris residió en su capacidad para enfrentarse físicamente a lo que a menudo se considera el equipo más imponente y atlético de la competición.
«Mentalmente, estábamos preparados, y creo que físicamente fuimos mejores», declaró Sylvain Francisco tras el partido. «Estoy realmente contento con mis jugadores, porque no nos rendimos y los aficionados estuvieron detrás de nosotros para conseguir la victoria. Fue una situación difícil, pero lo logramos. Somos un equipo con mucho carácter, queremos llegar a los playoffs y, pase lo que pase, debemos luchar hasta el final. Luchamos, especialmente en el rebote, y en ataque supimos ser pacientes para encontrar las soluciones adecuadas. Como decimos, cada partido cuenta. Por lo tanto, debemos ganar el mayor número posible de partidos futuros, porque la lucha por el título es feroz.»

