El partido, que aseguraba al ganador un puesto en la final contra Cedevita Olimpija, generó una tensión palpable desde el inicio. Tras un tercer cuarto desastroso para el equipo de Boban Marjanovic, los aficionados de Krka ya celebraban la clasificación a la final, con el marcador a favor de su equipo por 77-55.
El último cuarto estuvo marcado por la expulsión de Boban Marjanović. Al salir de la cancha, recibió numerosas ofensas desde las gradas de Novo Mesto. Marjanović se detuvo al borde de la cancha e intentó provocar a algunos aficionados, invitándolos a esperarlo después del pitido final. Intervinieron los agentes de seguridad, y el director deportivo del equipo de Ljubljana, Saša Dončić, logró calmar a Marjanović. El serbio abandonó entonces la cancha, mientras los agentes de seguridad escoltaban a los aficionados más ruidosos fuera de las gradas.

