Marine Johannès, de 31 años, aprovechó la ausencia de Sabrina Ionescu para brillar en la WNBA. Demostró una notable efectividad en sus lanzamientos, con un 53.3% (8 de 15) en tiros de campo y un impresionante 46.2% (6 de 13) en triples. Igualmente, igualó su récord personal al anotar seis canastas de tres puntos y estableció una nueva marca para la franquicia con 11 triples anotados en sus dos primeros partidos de la temporada. Con este logro, se convirtió en la segunda jugadora en la historia de la WNBA en iniciar una temporada con dos partidos consecutivos anotando cinco o más triples.
La jugadora, oriunda de Normandía, también contribuyó con dos robos, uniéndose a Sugar Rodgers como las únicas jugadoras en la historia de la franquicia que han comenzado una temporada con al menos 17 puntos y dos robos en partidos consecutivos.
«Es una jugadora realmente excepcional», declaró la entrenadora Chris DeMarco. «Necesita tener confianza en sí misma, y aceptaremos sus errores. Eso es parte integral de su talento y de su juego completo. Valoro especialmente su compromiso defensivo actual. Y creo que eso se refleja en ataque: si tomas las decisiones correctas en defensa y te entregas al máximo en ataque, la suerte te sonríe, tanto a ti como a todo el equipo».
Por su parte, Pauline Astier también tuvo una actuación destacada. La base internacional anotó 18 puntos (6 de 10 en tiros de campo), capturó cinco rebotes, repartió siete asistencias y sumó dos robos.
